“Somos un negocio y estamos aquí para ganar dinero. Y lo estamos ganando. Y estamos muy orgullosos de ello.” Así de ambicioso se muestra un gerente de Barclays Bank cuando se le pregunta por las comisiones gigantescas que se les cobra a los clientes cuyas cuentas se quedan en descubierto (incluso si la deuda es de 1 céntimo).
Amanda Egbujo, una periodista inglesa que trabaja en el programa Whistleblowers de la BBC, se infiltró durante seis meses en Barclays para sacar a la luz la conducta abusiva de la compañía en diversas sucursales y en el servicio de atención al cliente. Según las imágenes grabadas con una cámara de vídeo oculta, los agentes mienten con una frialdad pasmosa para conseguir los objetivos marcados por el departamento… aún a costa de estafar a otras personas. La dirección de la entidad bancaria ha anunciado medidas contra los empleados que hayan cometido irregularidades.
Ciertamente, sería más apropiado que las medidas se tomaran contra los que permiten que esto ocurra. ¿Es que un directivo es incapaz de saber, ya no el precio de un café, sino la cuota cobrada por un descubierto? Desconocer una información tan básica debería ser sonrojante para un alto cargo. Pero a los de arriba, en cambio, se les recompensa. Ayer se anunció que un directivo de Barclays ingresó el año pasado la cifra récord de 32,5 millones de euros, lo que, según el informe anual del propio banco, es “más que ningún otro responsable de una empresa cotizada en Londres”.
Pues felicidades al premiado. Esperemos que disfrute de unas merecidas vacaciones en el Caribe… pagadas por las comisiones de cientos de miles de trabajadores que no consiguen llegar al día de la paga con la cuenta en números negros.
Escrito por hgarrido 