El arte de la ciencia

¿Ciencia o arte? El esteticismo del siglo XVIII debe responder por la desgraciada barrera que, aún en nuestros días, perdura y delimita ambos términos. Y es que el Renacentismo, aquella época de genios como Leonardo, capaces de conversar sobre anatomía y gramática en un mismo círculo de amistades, queda muy lejos en el tiempo. Hoy, pocos individuos entienden otro escenario que no sea el que deslinda la reflexión creativa del arte y la esfera cognitiva de la ciencia. Craso error.

Escribe Marcela Lieblich -comisaria de la exposición Ciencia y Sugerencia que acoge hasta el 24 de marzo el Espacio Sins Entido- que “debemos acercarnos a la ciencia con la misma actitud con la que nos acercamos al arte: sin miedo a lo desconocido”. Bajo esta premisa, el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC) ha reunido 16 micrografías (imágenes tomadas con lentes electromagnéticas que aumentan un millón de veces el material objeto de estudio) y las ha puesto a disposición de otros tantos poetas y artistas para que recorran ese puente que separa el mundo científico del artístico.

pep

 

La exposición pretende homogeneizar la función que la ensoñación ejerce de forma simultánea como soporte del arte y disparadora del avance científico. Se considera, por tanto, que la imaginación es una fuente de creación científica y artística. Reducir la realidad a lo invisible abre una ventana a lo desconocido, algo que para el artista alumbra una nueva fuente de conocimiento. Al creador se le desliga de lo metafísico para transportarlo por el camino de lo intrafísico; aquí, las musas del artista, etéreas e inalcanzables, son compartidas por el científico que imagina nuevas estructuras, adivina nuevos mundos y extrapola los escenarios actuales hacia realidades completamente inasibles para el pensamiento dominante.

Es posible que en Ciencia y Sugerencia las interpretaciones poéticas adquieran una mayor enjundia que sus equivalentes plásticos. Los poemas firmados por Amalia Bautista, Eduardo García, Luis Alberto de Cuenca, Luis Felipe Comendador y Fernando Beltrán, poseen una belleza extraordinaria e irradian el mismo estupor que provoca la microscopia que los inspira. Especialmente acertados con la naturaleza del experimento científico, son, por una parte, la pieza escrita por Basilio Rodríguez Cañada (“Borax”), una cascada de literatura científica que descubre un acróstico referido al nitruro de boro y al carburo; y por otra parte, debemos destacar el ejercicio à la cummings que esboza David Torres (finalista del Premio Nadal 2003) en una interpretación minimal y sincera (“la casa que habitas / las ruinas de la casa que habitas / la sombra de la casa en ruinas que habitas / no son más que memoria”) de un archipiélago de moléculas de tetratiafulvaleno utilizadas para aplicaciones de electrónica molecular, y que en su mapa microscópico reflejan la misma sensación de desarraigo que las palabras del escritor madrileño.

Serrano

 

Del lado plástico –que pierde la partida de forma evidente con sus colegas de la pluma- es destacable, como suele ser habitual, el inmenso ejercicio de transmutación pop del barcelonés Max que imagina dry-martinis donde sólo existen polímeros en perfecta asociación. O la desolación que transmite el vallisoletano Javier Serrano (Premio Nacional de Ilustración 1991 y 2000) en su obra “El Llanto de la Luna” , envolviendo la tristeza de la noche en lágrimas de piedra y aluminio. Del resto de creaciones plásticas (en formato de pintura, escultura, diseño gráfico e ilustración) sólo merecen ser reseñadas las obras escultóricas de Antonio Santos e Isidro Ferrer, ambos artistas, casualmente, editados en su faceta ilustradora por la editorial Sins Entido, asociada a la galería que acoge la exposición.

Es el tercer reto que lanza el CSIC en esta dirección, tras el trabajo realizado por los alumnos de la Facultad de Bellas Artes de Salamanca en la Semana de la Ciencia de 2004 y 2006. Y lo hace avanzando en la calidad interpretativa de la microscopia: otorgándole el testigo a los profesionales. Es posible que la cuarta entrega, de llegar a plantearse, deba ampliar sus miras hacia un despliegue mayor de propuestas, puesto que la irregularidad que presentan las 16 interpretaciones que nos ocupan en la muestra podría resolverse dimensionando al alza el número de artistas invitados. La iniciativa es sugerente y el público es heterogéneo. Y pocos proyectos artísticos pueden presumir de aunar ambas cualidades. Alguien dijo en su día que compartir velada con un grupo de científicos es una apuesta hacia el tedio seguro. Quizás hoy, el responsable de aquella afirmación, de visitar la exposición Ciencia y Sugerencia, cambiaría radicalmente de opinión.

————————————-
“Ciencia y Sugerencia” se expone en Espacio Sins Entido (Valgame Dios, 6) hasta el 24 de marzo.

(Ilustraciones de Pep Montserrat y de Javier Serrano)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: