Gana Francia, ganamos todos

Hoy se ha celebrado la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Muchos van a poner el acento en el gran resultado obtenido por Nicolas Sarkozy. Con el 83,71% de los votos escrutados, el 30,77% de los electores ha otorgado su confianza al candidato de la UMP, una cifra que se acerca a los pronósticos más optimistas desde el comienzo de la campaña.

La alternativa se llama Segolene Royal (25,28%); la socialista ha logrado levantar el voto de la izquierda. ¿Recordáis el ridículo de Lionel Jospin en 2002? En aquellas elecciones, el entonces candidatos socialista no llegó a pasar a segunda ronda y obtuvo menos votos que el ultraderechista Jean Marie Le-Pen (que finalmente compitió frente a Jacques Chirac por la presidencia de Francia en aquella convocatoria famosa por la pinza en la nariz de los votantes socialistas ante las urnas). Royal espera ahora los presumibles movimientos de aproximación del tercer candidato en número de votos, François Bayrou (18%) de cara al segundo encuentro electoral, a celebrarse el próximo 6 de mayo.

Pero la noticia más destacable es la participación; un 85% de los ciudadanos convocados a las urnas han depositado su papeleta. La primera consecuencia ha sido la caída en picado del ultraderechista Le Pen, que con un 11% ha sufrido los efectos de la ausencia de abstencionismo. ¿Podemos considerar esta afluencia electoral como un punto de inflexión en el desencanto hacia la política? Llevamos varias décadas de unos bajos índices de participación en España. Y en Europa la situación no difiere demasiado. Nadie cree en nadie. No existen derechas ni izquierdas, dicen unos. Son todos iguales, dicen otros. Todos buscan forrarse, se afirma al unísono.

Yo no creo en ello. Y observo una juventud más movilizada ahora que hace diez años. En España, los que mantienen ese discurso equidistante suelen ser treinteañeros y cuarenteañeros que han atestiguado los pelotazos socialistas de los años ochenta y desconfían de las ideologías. O ciudadanos del este de Europa que han sufrido el azote totalitario del comunismo y, ahora, cualquier programa liberal les suena a gloria bendita. O inmigrantes que se ven rechazados desde cualquier ideología.

Pero lo cierto es que, quienes no han albergado una esperanza de salvación política (porque ya estaban salvados desde su nacimiento), son capaces de ver las diferencias de forma más clara. A estos chicos nacidos en los años 80, a los que tanto han criticado no saber valorar lo que significa la democracia y lo mucho que costó conseguirla, son los que más claramente están luchando por el sostenimiento del sistema actual. Fíjense en Francia. Allí, los estudiantes lograron frenar un proyecto de contratación que reducía considerablemente sus derechos laborales. Y no pocos años antes, la sociedad española, alentada por los jóvenes, frenó el decretazo laboral del gobierno Aznar.

Creo en este cambio de tendencia. La sociedad es cada vez más participativa, más dueña de su destino, más dispuesta a asumir responsabilidades y a delegar menos en los representantes políticos. Y estoy esperanzando de que las próximas elecciones en España me darán la razón.

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Actualización 23/05/2007 (11:53a.m)

Estos son los resultados de la primera ronda de las elecciones presidenciales francesas con el 100% de los votos escrutados:

elecciones

Me ha sorprendido el bajo nivel de apoyo electoral al líder altermundialista José Bové. Es un golpe muy duro a las miles de organizaciones que persiguen un nuevo modelo de globalización, a todos los que luchan por redirigir las relaciones Norte-Sur, a los dueños de las últimas utopías.

2 respuestas a Gana Francia, ganamos todos

  1. carolink dice:

    Si me equivoco, te invitaré gustosa a (pon aquí lo que quieras), pero a mí me da en la nariz que la “sociedad participativa”, la juventud reclamona, sale a la calle cuando le tocan en los “derechos” económicos, en las comodidades si me apuras. Las ideologías en el primer mundo se llaman sociedad del bienestar y cuando la vemos amenazada, entonces nos quejamos.

  2. hgarrido dice:

    ¿La sociedad del bienestar, una ideología? Pues no es mal ideario, pardiez. Que se lo digan a los que lucharon por conseguirla. Seguro que se sentirían muy desilusionados si no peleáramos por evitar su derribo…

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