Serbia is living a celebration

Serbia afronta dos obstáculos para conseguir su ingreso en la Unión Europea: el de la moralidad y el de la visibilidad nacional. El primero consiste en la entrega de los líderes de guerra serbo-bosnios Ratko Mladic y Radovan Karadzic, acusados de genocidio por el Tribunal Internacional de La Haya. El segundo, el de la visibilidad, tenía previsto comenzar con el turno de presidencia del Consejo de Europa que Serbia desempeñará en los próximos seis meses. Pero parece que otro hecho visible se ha adelantado: Serbia ganó ayer el Festival de Eurovisión.

El que algunos malévolamente denominan ya Festival de las ex-Républicas Soviéticas y Yugoslavas, coronó ayer a Marija Seferovic por su interpretación del tema Molitva que, para los que no lo hayan escuchado aún, suena así:

Muy regular. No hace falta ser Uribarri para imaginar de dónde procedieron los votos: vecinos y diáspora. Porque ese es otro elemento que antes no contaba tanto en las votaciones: los emigrantes. España, por poner un ejemplo, lleva tres años otorgándole la máxima puntuación a Rumanía. Y lo mismo sucede con Alemania y Turquía. Es la consecuencia de haber delegado las votaciones en la audiencia.

Y es que ya nadie vota por los países grandes. Francia (que ayer presentó una canción correcta intrepretada por un divertido trío vestido de fucsia), Reino Unido (con la mejor canción festivalera de la noche) y Alemania, tal y como viene siendo habitual en los últimos tiempos, quedaron en las últimas posiciones. Sus emigrantes por el resto de Europa son escasos. Y sus vecinos no les adoran, precisamente.

España no les va a la zaga. La boy band D’NASH apenas consiguió 49 puntos, lo que les hundió en el puesto vigésimo de la clasificación. O lo que es lo mismo, quintos por la cola. O lo que es lo mismo, un puesto por encima de Las Ketchup y de Son de Sol, las representantes españolas de los dos últimos años. Andorra no contribuyó con un sólo punto. Y Portugal no concedió más de 8. ¿Adivinan quién otorgó 12 puntos a España? Albania. Con un par. No puedo imaginar los motivos. O los españoles tenemos una colonia numerosa a orillas del Adriático (que no me consta) o esos albaneses, de verdad, lo están pasando muy mal en su país. El resto de puntos procedieron de Francia (lógico), Bélgica (igual de lógico) y de Suiza (un franco, 14 pesetas).

Otro año volveré a seguir Eurovision por aquello de la caspa que, en dosis adecuadas, es uno de los mejores alimentos para el intelecto. Pero comprendo que nunca más disfrutaré de actuaciones, qué sé yo, como la de los belgas Telex. ¡Eso era euro-art!

2 respuestas a Serbia is living a celebration

  1. Oh, q eclecticismo el de este blog! Enhorabuena por haber sido capaz de darle una vuelta de tuerca a Eurovisión y haber hecho un análisis interesante. Oh!

  2. hgarrido dice:

    Oh, cítrica… cuánta caspa nos llena el alma!

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