También es burguesa

Decía recientemente Lucas Arraut en el suplemento On Madrid (“Razones por la que Madrid es un lugar único“) que Madrid es “popular o aristocrática, pero nunca burguesa”. Quizás el director de la revista Vanidad tendría razón hace un par de semanas pero, después del 27-M, la visión que tenemos todos de la capital de España debería cambiar radicalmente.

Porque Madrid ya no es la unión del modesto asalariado con el gran ejecutivo. Ya no es la intersección del emigrante de provincias que aportaba su mano de obra en la floreciente industria de los 60, con la del señorito de derechas. Madrid no es más el reflejo del choque de clases, de la señora emperlada y la chacha interna que le sisa los duros en los recaos. Madrid dejó de ser todo eso hace ya algún tiempo. Y el primer reflejo veraz del cambio fue el escrutinio de las últimas elecciones municipales.

De los seis distritos de la capital que apoyaron mayoritariamente al PSOE en los comicios del año 2003 (Usera, Villaverde, Vallecas Villa, Puente de Vallecas, Vicálvaro y San Blas), tan sólo Vallecas Villa y Puente de Vallecas siguen siendo feudo socialista en 2007. Y en ambos, el Partido Popular ha aumentado significativamente su porcentaje de voto. ¿Por qué se ha dado este vuelco en estas plazas históricamente rojas? Principalmente, porque los cuatro barrios que ha perdido el Partido Socialista (Usera, Villaverde, Vicálvaro y San Blas) han sido objeto de un intensivo plan de urbanismo en viviendas de protección oficial.

El objetivo de la Comunidad durante la última legislatura popular, ha sido que familias con bajos ingresos pudieran comprar una vivienda, y así poblar estos barrios con miles de familias agradecidas por haber recibido una casa para pagar… en cómodos plazos. Lo cual no deja de ser lógico. ¿Existe algo que deba agradecerse más que le faciliten a uno el acceso a la vivienda? No. ¿Pero se ha solucionado el problema de la vivienda por llevar al extrarradio a los madrileños con menos recursos? Tampoco. Un salario normal sigue rondando los 1.000 euros, la letra de una hipoteca no baja de esa cifra y el precio de un alquiler no anda demasiado lejos. ¿Qué se ha conseguido entonces? Fácil. Que antiguos votantes socialistas, bien vecinos originales de la zona o procedente de las ciudades dormitorios que rodean la capital, cambien el destino de su voto.

¿Primera consecuencia? Que al abandonar pueblos colindantes para vivir en una VPO de la capital, se crea un vacío de voto en esas localidades. Y un claro ejemplo son los descensos de voto socialista en Móstoles y Torrejón. ¿Consecuencia segunda? Que los distritos madrileños que apoyaban a la izquierda se repueblan con votos agradecidos. Y Usera, San Blas, Villaverde y Vicálvaro han sido distritos donde se ha edificado muchísima vivienda protegida en los últimos cuatro años.

Podremos analizar la mejor o peor actuación de los gobiernos de izquierda, la imagen negativa que tuvo la elección de Miguel Sebastián, por José Luis Rodríguez-Zapatero sin contar con las bases socialistas madrileñas, o la famosa foto de Montserrat Corulla mostrada en Televisión Española. Todos son argumentos de peso. Pero la demografía es importante. Y retomando la afirmación de Lucas Arraut, citada al comienzo de este post, podríamos decir que Madrid ya no sólo es  popular o aristocrática. Ahora también es burguesa.

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