De los salarios mínimos

No me resisto a reproducir una carta al director publicada ayer por el diario EL PAIS. Creo que es el ejemplo perfecto de lo poquísimo que nos podemos fiar de las cifras macroenómicas cuando tratamos de extrapolarlas a casuísticas domésticas. La firma Andrés Nebot, desde Alcázar de San Juan.

¡Estos economistas y sus números nos iluminan con su inagotable sabiduría! Ya sabíamos la vieja paradoja de que si una persona se come un pollo y la otra no, estadísticamente las dos se han comido medio. Argumento macroeconómicamente impecable, aunque, desde la economía doméstica, uno de los dos muera de hambre, también de manera impecable.

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